Curioso, realmente curioso. Los grupos en Facebook no sirven para lo que originalmente fueron creados, es decir, como un espacio para debatir o compartir ideas sobre intereses comunes. No. En realidad los grupos que pueblan esta red social tienen la única función de adornar nuestro perfil en el momento en el que nos unimos a ellos, nada más. Salvo algunas rarísimas excepciones, la mayor parte de los grupos no muestra ninguna actividad. A pesar de ello cuando curioseamos el perfil de un amigo y vemos los grupos a los que se ha unido nos ayuda a hacernos una idea más precisa de sus intereses y gustos.

Hay miles de grupos, algunos pretenden ser serios, otros irreverentes, algunos cómicos y otros incluso inocentes. Todos comparten la misma inactividad, pero hay que reconocer que algunos son capaces de arrancarte una sonrisa simplemente por el nombre que llevan. Es el caso de los grupos de las señoras. Buenísimos. Reales como la vida misma. Nada más leer el nombre del grupo se nos vienen a la cabeza señoras que encajan perfectamente en la descripción.

Señoras que dicen “Yo no digo ná” y luego lo dicen
Señoras que no se conocen y se comentan indignadas lo que tarda el autobús
Señoras que hacen “ginasia”
Señoras que leen moviendo los labios
Señoras que hacen “almóndigas”
Señoras que dicen “cocreta” y “fambruesa”
Señoras que se ponen la chaqueta sin usar las mangas
Señoras que todavia llaman Pryca al Carrefour
Señoras que están gordas porque retienen líquido
Señoras que echan la tarde en en ambulatorio
Señoras que creen que sus nietas son vírgenes
Señoras que se guardan el monedero y/o un pañuelo en el sujetador
Señoras que discuten para ver quien está más enferma
Señoras que se pegan y se empujan por conseguir algo gratis
Señoras que actualizan la libreta en el cajero mientras todos esperan
Señoras que nombran los canales de la tele según el número del mando
Señoras que van a la orilla de la playa y apoyan las manos en la cadera

Este es mi preferido:

Señoras que siguen todos los consejos de “Saber vivir” y ahora son inmortales

Reir no sólo és sano, es imprescindible…