Cada año por estas fechas pasa lo mismo. Llega el Día de la Madre. Ya sé, algunos pensareis que no es más que otra fiesta consumista y que para demostrar el gran amor que teneis a vuestras madres no hace falta comprar nada y bla, bla, bla. Bueno, es posible que sea así, pero a bote pronto se me ocurren al menos dos buenos motivos para celebrar este día. El primero es que se incrementan las ventas de muchos tipos de comercios y esto es bueno para la economía. Desde una cajita de bombones, una planta, un libro, un vestido o un vale para un masaje hasta un anillo de diamantes o un crucero por el Mediterráneo. Hay opciones para todos los bolsillos. Segundo, porque encima, si tienes algo de imaginación, no tienes que gastar ni un sólo euro, dólar, peso (o lo que sea). Aquí tienes un ejemplo:
Por cierto que el día de la madre fue creado (exacto, es un invento) concretamente por Julia Ward Howe en el año 1870. Se celebra en prácticamente todas las culturas y en cada lugar se ha adaptado a la tradición local. Aunque mayoritariamente se celebra en mayo, hay otras fechas durante el año escogidas para la misma celebración.
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