Aunque es obvio, parece que hay muchas personas empeñadas en creer que cuanto más cara es una botella de agua más beneficios aporta a nuestro organismo. Sin embargo, el motivo por el cual necesitamos beber agua es simple: hidratar nuestro cuerpo. Eso sí el agua debe ser potable y cuanto más pura mejor. Tenemos dos opciones: 1) Ir a manantiales donde el agua aflora libre de toda contaminación, o 2) Tratar con medios técnicos el agua corriente para limpiarla de impurezas. Captar el agua de los manantiales es una forma de agresión al medio bastante importante y por contra filtrar el agua corriente con sistemas como la osmosis inversa es factible y con un coste mucho más reducido. Esta es la filosofía que hay detrás de aguas como la Tap’dNY, auténtica agua corriente que no sólo no esconde su procedencia sino que lo deja claro en su propio nombre, que traducido al castellano sería algo así como tubería de New York.

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Esta nueva visión del consumo de agua embotellada se apoya en la declaración de intenciones que la propia empresa hace en su Manifiesto.  Éstas son las primeras lineas:

Año tras año,  las empresas embotelladoras nos han dicho que sus agua eran más sanas y beneficiosas para nosotros que nuestras propias aguas. Han gastado miles de millones de dólares en marketing para hacernos creer que necesitábamos exóticas aguas, presentadas en elegantes envases, procedentes de los glaciares del Ártico, las islas tropicales o de los volcanes europeos.
Mediante la fantasía y los trucos de márketing han conseguido que consideremos las marcas que bebemos como un símbolo de nuestro estatus social.
Pero somos de New York y estamos preparados para un cambio honesto. Ha llegado un nueva manera de pensar, un nueva manera de beber.

Si quieres gastarte el dinero en bebidas caras invierte en botellas de vino y móntate tu propia bodega, pero no contribuyas a la destrucción de los manantiales naturales o los glaciares.

Más info | Tap’dNY