La casita del árbol solía ser una especie de habitáculo construido con tablas viejas, chapas o cartones, pero eso era antes. Ahora que ya no somos tan niños preferimos algo un poco más sólido y más cómodo, pero si eres de los que no renuncias a una casita en el arbol a pesar de tu edad, aquí tienes la solución. La empresa alemana Baumraum está especializada en realizar refugios para niños mayores.

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Recuerda aquella frase…

“No dejamos de jugar porque nos volvemos mayores.
Nos volvemos mayores porque dejamos de jugar.”

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