Dice el refrán que si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Y este es concepto que hay detrás de una idea tan, a priori, rocambolesca. En lugar del típico castillo hinchable para que jueguen los niños, una iglesia hinchable para acercar la fe a los jóvenes y nada menos que en la playa.

No se si la idea les va a funcionar a los italianos, pero como mínimo es original.