En este planeta hay fiestas y celebraciones para todos los gustos. Algunas de estas fiestas son difíciles de entender desde fuera, e incluso algunas son difícilmente justificables aún bajo la disculpa de ser una tradición de antaño. La fiesta del Colacho es una de estas fiestas que despierta ciertas reticencias. Primero observa esta imagen, luego sigue leyendo.
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El Colacho es una fiesta declarada de interés turístico nacional que se celebra coincidiendo con el Corpus Christi en la localidad burgalesa de Castrillo de Murcia, perteneciente al municipio de Sasamón. Tiene dos protagonistas principales y peculiares: El Colacho y el Atabalero. El Colacho representa al diablo, cubierto con una máscara, un traje de colores vivos (amarillo y rojo), además porta una castañuela (terrañuela) de gran tamaño. El Atabalero lleva una casaca larga y oscura con un sombrero de copa y sostiene un gran tambor. Estos dos personajes reciben la burla de los niños del pueblo y responden con azotes de la terrañuela.
En la Revista de Folklore, en un artículo firmado por Jaime Valdivielso Arce, se describe así la procesión del domingo:
El día de la infraoctava, que es cuando se celebra la procesión más animada, el “Colacho” y “tabalero” asisten al culto en lugar preferente. Luego sale la procesión. “Las campanas y las colchas tremolantes la están esperando. Todo el pueblo va con ella. El “Tabalero” le marca el ritmo; el “Colacho”, ayudado por otro “Colacho” aprendiz, los dos sin careta, la ordena y enfila “
En un altar del tránsito se detiene. Y el cura bendice a los niños que ponen en colchones en medio de las calles. Ante cada altar colocan echados todos los niños nacidos durante el año para que el cura los bendiga y el “Colacho” dé un gran salto por encima. Con ello aseguran que se evitan grandes males: el de la hernia especialmente. El “Colacho” se desvive por evitarlo. Colchón hay sobre el que salta tres o cuatro veces para que el mal no se produzca ni por asomo.
“¡Colacho otro salto! -le piden las madres, y él pasa y repasa como un auténtico volatinero… Terminados los saltos, las mozas arman verdaderas trifulcas para coger los niños, porque la que lo haga se casará dentro del año…
Así es que lejos de ser una salvajada, esta curiosa celebración pretende librar a los niños de todos los males. Lógicamente a los niños no les pasa absolutamente nada, salvo ser el centro de atención y convertirse en protagonistas de una tradición que data de varios siglos atrás.

Míralos, ¿qué estarán pensando?. Desde luego, yo no me atrevería a saltar por nada del mundo. Para eso hay que tener mucha sangre fría… y ser el “Colacho” en persona.
Como suele ser habitual, desde otros paises se pone la etiqueta de fiesta typical spanish y a lo mejor hasta piensan que los de Burgos se entretienen haciendo competiciones de salto de niños.
Fuente | Wikipedia
Más info | Revista de Folklore y Fresco Pa Chomba

0 comentarios
tururu says:
Jun 19, 2008
yo lo flipo, la gene está fatal!!!
Kikus says:
Jun 21, 2008
Tu dirás. Por más que me miro las fotos me sigue pareciendo muy fuerte…
AdR says:
Jun 21, 2008
Como un día el Colacho (o como %$#& se llame) tropiece antes del saltito… la vamos a tener.